La risa del funcionario de la Secom

ternovaleUn timbre y un anuncio pueden cambiar la normalidad de un lugar en solo segundos. Dos hombres enternados llegaron en la tarde del 8 de septiembre a la puerta de Fundamedios. Se identificaron como funcionarios de la Secom con una notificación. Y es suficiente escuchar “Secom” para que la organización prenda las alertas. Cinco años de persecución de ese órgano de propaganda contra la ONG han sido más que suficientes para saber que un mensajero de la Secom nada bueno puede traer.

Entraron. Enternados, elegantes y bien peinados. Paola Aguilar, comunicadora de Fundamedios, recibió la documentación. Eran 47 páginas de oficios, memorandos y capturas de tuits. Pero bastó leer la primera página de los papeles para confirmar un temor que desde hace más de un año se esperaba en cualquier momento: el cierre de Fundamedios. Paola mientras leía el artículo 2 de la notificación que dice “Iniciar del procedimiento de disolución” notó la risa disimulada de uno de los funcionarios. Eran miembros del departamento jurídico de la Secom. Es la primera vez que dos enternados de la Secom llegaban a las dependencias de Fundamedios. Anteriores comunicaciones de dicha Secretaría eran enviadas con un mensajero. Pero aquella resolución merecía ser entregada, al parecer, por un par de funcionarios bien vestidos y con aire de poder. 

Aquel 8 de septiembre en Fundamedios había sido un día agitado. El equipo planificó toda la mañana el Foro de Quito por la libertad de expresión del 15 de septiembre. Invitados, materiales gráficos, redes sociales. Por la tarde el equipo afinaba el afiche promocional del foro, revisaba el comunicado y la lista de invitados. Organizaciones como la SIP, CPJ, FNPI, Ipys, WAN-IFRA y representantes de asociaciones de diarios de la región alistaban sus maletas para Quito para expresar su apoyo a la defensa de la libertad de expresión en Ecuador. Faltaban 8 días para el evento. Hasta que el timbre sonó.

César Ricaurte, director de Fundamedios, reunió a todo el equipo. Lo primero que pidió fue calma. Lo segundo: seguir con el trabajo normalmente. En todo caso Fundamedios tiene la suficiente experiencia para laborar en ambientes adversos. El resto es público. El primer tuit que salió la cuenta @Fundamedios con la notificación tuvo 334 retuits. Más tarde el hashtag #FundamediosBajoAtaque fue tendencia. El respaldo fue masivo. La solidaridad aplastante. Así el primer día dejó una enseñanza: no hay nada que temer.

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